Terapia para Trastornos de la Conducta Alimentaria

Cuando hablamos de Trastornos de la conducta alimentaria, no solo hablamos de nuestra relación con la alimentación, sino que, generalmente, también hablamos de la relación con uno/a mismo/a y nuestro cuerpo.  En ello entran en juego un conjunto de emociones, de creencias y de historia personal.

Antes de nada, será importante recalcar que un TCA no es un problema individual sino de relación con la sociedad y que se etiqueta como trastorno en base a unas normas construidas socialmente. Así pues, la importancia de estas problemáticas radica en el nivel de malestar que sufre la persona y su entorno y la interferencia que esto genera en su día a día, independientemente de la etiqueta que le pongamos.

¿Qué es un Trastorno de la Conducta Alimentaria?

icono que representa que es el trastorno obsesivo compulsivo

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son un conjunto de problemáticas referidas a la relación que mantenemos las personas con la alimentación, así como con el cuerpo, y de donde se pueden derivar una serie de consecuencias para la salud significativamente graves.

Los problemas de alimentación son una parte de los TCA y, aunque no se cumplan en este caso todos los criterios diagnósticos de un TCA, es importante manejarlos.

persona con trastorno obsesivo compulsivo limpiando la pantalla del teléfono con spray

Tipos de TCAs

Trastorno por atracón

Se caracteriza por episodios de sobreingesta alimentaria, también llamados atracones, objetivos o subjetivos, es decir, ingerir en un breve espacio de tiempo cantidades de comida muy superiores a las habitualmente consideradas como “normativas” o bien tener la sensación de haberlo hecho. La persona vive estos episodios con una fuerte sensación de descontrol.

Anorexia nerviosa

Se manifiesta a menudo como una respuesta al miedo de aumentar de peso, así como un deseo de disminuirlo. Esta reacción de temor activa conductas restrictivas como reducir la cantidad de alimentos ingeridos, saltarse comidas o eliminar alimentos saludables que antes formaban parte de la alimentación cotidiana, cosa que puede llevar peligrosamente a sufrir infrapeso. A raíz de esto, se acaban desarrollando esquemas muy rígidos de pensamiento con respecto a la alimentación, así como en otras áreas de vida.

Bulimia nerviosa

Así como en el caso de la anorexia nerviosa, se observa una sobrevaloración del aspecto físico y un miedo intenso a ganar peso. Esto activa, sobre todo, estrategias compensatorias como vomitar, usar laxantes, diuréticos o la realización de deporte intenso, tras la realización de una sobreingesta de comida (atracones) para prevenir una subida de peso.

Cómo detectar un TCAo problemas de alimentación

Conductas de control con la alimentación

  • Restricciones alimentarias.
  • Ayunos
  • Obsesión por determinado tipo de alimentos (por ejemplo, los “reales” vs. ultraprocesados).
  • Reglas rígidas respecto a la dieta.
  • Contar kcal.
  • Aplicaciones que categorizan alimentos en buenos o malos.
  • Tener alimentos o grupos de alimentos prohibidos.
  • Uso de diuréticos, laxantes.

Conductas de monitorización y control del cuerpo

  • Ejercicio físico excesivo.
  • Fotografiarse.
  • Pesarse.
  • Chequearse corporalmente
  • “Scanner” visual del cuerpo, mirarse de arriba abajo.
  • Pellizcarse, rodearse.
  • Mantener ropa en el armario que no sirve para lograr alcanzar la talla.
  • Comprar tallas más pequeñas o ajustadas o más grandes.
  • Medirse.
  • Aplicaciones de conteo de ejercicio físico, conteo de pasos…

Conductas de descontrol con la alimentación

  • Descontrol subjetivo, atracones subjetivos.
  • Atracones: descontrol e ingesta excesiva en un periodo de tiempo corto (<2h)

Conductas de evitación del cuerpo

  • No mirarse al espejo.
  • No mirar ciertas zonas del cuerpo o el cuerpo en determinadas posturas o de determinadas perspectivas.

Causas de los TCAs

Nuestra relación con el contexto sociocultural es capaz de alterar nuestra relación con la alimentación y la apariencia física. Sabiendo esto, podríamos detectar lo que llamamos factores de riesgo, es decir, aquellos que aumentan la probabilidad de que se desencadenen estas problemáticas. Por lo tanto, no existe una relación causa-consecuencia que siempre explique el inicio, sino que hablamos de un conjunto de factores que aumentan la probabilidad.

Culturales

  • Presión por la delgadez o la tonificación.
  • Gordofobia.
  • Creencia de que delgadez = salud.
  • Asociación de la delgadez con el éxito, el control y la disciplina.
  • Medios de comunicación y redes sociales como transmisores de lo anterior.
  • Industrias de belleza.
  • Felicidad = ausencia de malestar.

Del entorno próximo

  • Comentarios negativos sobre el peso, la forma corporal o la comida por parte de otros.
  • Tener amigos/familiares/convivientes que hacen dieta o practican métodos insanos de control de peso.
  • Comentarios en el entorno que refuerzan la pérdida de peso o sobreestiman la importancia de la figura.
  • Familia sobreprotectora o desatenta.
  • Actividades deportivas o profesiones que presionan para mantener una figura determinada.

Individuales

  • Ser mujer.
  • Ser adolescente.
  • Historia de bullying.
  • Seguir dietas restrictivas.
  • Preocupación por el peso o forma corporal e insatisfacción corporal.
  • Interiorización del ideal de belleza.
  • Baja autoestima y autoconcepto configurado principalmente por el físico.
  • Perfeccionismo.
  • Obesidad en la infancia asociada a bullying, rechazo, dietas.
  • Comparaciones a raíz del uso de redes sociales.

Tratamiento de los TCA

  1. EVALUACIÓN: evaluación del caso individual para identificar cuál es el problema principal, cómo surge y los factores que lo están manteniendo.
  1. INTERVENCIÓN: la intervención actúa sobre la relación existente entre emociones, creencias, pensamientos y conductas, y se realiza a través de estrategias con evidencia científica que tienen el objetivo de modificar el contexto y los factores que mantienen el problema. Es por ello, por lo que en consulta abordaremos las cuestiones relacionadas con la restricción, los atracones, la imagen de uno/a mismo/a…
  1. SEGUIMIENTO: los TCA no son problemáticas crónicas per se, es decir, no tienen por qué serlo, de modo que, una vez cumplidos los objetivos, realizamos sesiones de seguimiento en las que se aprenden estrategias para futuras situaciones de riesgo y se comprueba que los cambios logrados se mantienen.
icono que representa el tratamiento del toc

Los TCA son problemáticas eminentemente psicológicas, es decir, el principal profesional encargado de manejarlas debe ser el psicólogo. Si bien es cierto que un abordaje interdisciplinar mejora la eficacia, como puede ser combinarlo con un abordaje nutricional.

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    FAQs acerca de los Trastornos de la Conducta Alimentaria

    ¿Cómo superar un trastornos de la conducta alimentaria?, ¿Se puede?

    Existe la falsa creencia de que los TCA son problemáticas crónicas. Los TCAs se pueden superar, si bien es cierto que suelen ser problemáticas complejas, que generan mucho sufrimiento y cuyo proceso terapéutico puede ser largo. Generalmente, con ayuda de un/a psicólogo/a y otros profesionales formados en problemas de alimentación, se pueden ir generando aprendizajes que reduzcan el malestar, que modifiquen lo que mantiene el problema y que mejoren la relación de la persona consigo misma y su entorno.

    ¿Qué hago si creo que tengo un TCA, problema con la alimentación o la apariencia física?

    La recomendación es que consultes con un profesional de la psicología con formación en TCA para que pueda escucharte y realizar una evaluación de lo que ocurre. También es recomendable que puedas apoyarte emocionalmente en una persona de confianza para comentarle cómo te sientes.

    ¿Qué siente una persona con TCA?

    Resulta complicado generalizar ya que, aunque estemos hablando de problemas de alimentación con nombres concretos, dependerá de la persona que lo sufre el cómo estos se presentan y cómo le afectan.

    Aun así, podríamos decir que, quien sufre un TCA sufre con respecto a su peso y probablemente también con respecto a su apariencia física, sobrevalorando la misma. Esto hace que se desarrollen patrones de pensamiento y conducta rígidos que afectan a cómo la persona se relaciona con su entorno y con las personas que le rodean. La persona suele aislarse física y emocionalmente, por miedo al juicio ajeno, por culpa o por vergüenza, por lo que muchas veces se acaba sufriendo un malestar muy intenso en soledad. El área social y la dinámica y los vínculos familiares se ven afectados, así como aparecen dificultades de concentración, deterioro de la salud y apatía. Se siente una falsa sensación de control de la que muchas veces la persona puede ser consciente y que, en este caso, suele añadir mucha frustración si ésta no sabe cómo poder comenzar a cambiarlas cosas.

    ¿Cómo me puede ayudar la psicóloga?

    En consulta, la psicóloga ofrece un espacio de confianza y libre de juicio. Es una profesional dedicada a escucharte y poder aportarte todo lo que esté en su mano para que juntas podáis manejar todo aquello que está interfiriendo en tu vida y generándote sufrimiento. Te escuchará, te devolverá sus impresiones y utilizará técnicas eficaces y basadas en la evidencia científica para que puedas aprender a manejar los problemas de forma más adaptativa y puedas construir una imagen de ti mismo/a mucho más satisfactoria y estable.