Hablar de trauma es hablar de experiencias que dejan una huella profunda en nuestra  mente  y  nuestro  cuerpo.   No se trata  solo de  “recordar  cosas desagradables”; el trauma altera la manera en que percibimos el mundo y cómo nos relacionamos. En los últimos años, una de las técnicas más conocidas para abordarlo   es    el    método    EMDR    (Eye    Movement    Desensitization   and Reprocessing), una forma de tratamiento que ayuda a reprocesar recuerdos que quedaron bloqueados. Sin embargo, como ocurre con cualquier intervención psicológica, no es una panacea: no sirve para todo, ni para todas las personas, ni en cualquier momento del proceso terapéutico.

¿Qué es el trauma?

El trauma puede adoptar diferentes formas. A veces es el resultado de un suceso puntual, y otras veces proviene de experiencias más sutiles pero repetidas que impactan profundamente en la identidad y en la forma de interpretar situaciones.

Los psicólogos diferenciamos entre Trauma con “T” mayúscula y trauma con “t” minúscula; y también entre trauma simple y trauma complejo. A continuación te contamos las características de cada uno:

Trauma con “T” mayúscula

Es  el  tipo  de  trauma  que  solemos  asociar  con  el  Trastorno  de  Estrés Postraumático (TEPT). Se refiere a eventos que implican una amenaza real o percibida para la vida o la integridad física, ya sea propia o de otros.

Algunos ejemplos son:

  • Accidentes graves.
  • Agresiones físicas o sexuales.
  • Catástrofes naturales.
  • Violencia armada o secuestros.

Suelen ser sucesos con un inicio claro, y el recuerdo suele quedar muy vivo, a veces fragmentado o intrusivo. Por ejemplo, una persona que, tras un accidente de tráfico, tiene flashbacks al escuchar un frenazo o evita conducir porque revive el suceso cada vez que se expone a estímulos similares.

Trauma con “t” minúscula

No implica un riesgo vital directo, pero sí experiencias que superan la capacidad de  afrontamiento  de  la  persona  en  ese  momento.  Aunque  pueden  parecer “menores”, generan un impacto real.

Ejemplos típicos son:

  • Humillaciones repetidas en la infancia.
  • Negligencia emocional.
  • Bullying.
  • Pérdidas poco reconocidas (como duelos no procesados).
  • Rupturas sentimentales con fuerte impacto emocional.

Este tipo de trauma  puede  acumularse  a  lo  largo  del  tiempo y  dar  lugar a dificultades importantes en la adultez, como ansiedad social, baja autoestima o dificultades para regular emociones.

Trauma simple

Es el resultado de uno o pocos eventos traumáticos bien definidos. Suele haber un “antes” y un “después” muy claros. El pronóstico suele ser mejor cuando se interviene pronto. Por ejemplo, una persona que sufre un atraco en su trabajo y desarrolla pesadillas o evitación, pero que antes llevaba una vida estable.

Trauma complejo

Es el resultado de experiencias traumáticas prolongadas, muchas veces durante la infancia y dentro de relaciones significativas. Incluye negligencia, abuso emocional, violencia intrafamiliar o abandono.

En estos casos:

  • No existe un “antes” claro.
  • El trauma se entrelaza con el desarrollo.
  • Afecta áreas esenciales como la autoestima, la confianza, la regulación emocional o la sensación básica de seguridad.

Por ejemplo, alguien criado en un entorno de maltrato físico y/o psicológico puede llegar a la adultez con miedo al abandono, reacciones desproporcionadas ante el conflicto y dificultades para confiar en otros.

¿Qué es el EMDR y cómo funciona?

EMDR    significa      Eye     Movement     Desensitization     and     Reprocessing (Desensibilización  y   Reprocesamiento por  Movimientos Oculares).  Es una técnica diseñada para ayudar a reducir de manera significativa los síntomas del trastorno por estrés postraumático.

Durante una sesión de EMDR:

El terapeuta identifica un recuerdo traumático concreto y sus elementos (imagen, creencias negativas, emociones, sensaciones corporales).

  1. Se realiza estimulación bilateral, que puede ser:
    • Movimientos oculares.
    • Golpecitos alternados (tapping).
    • Sonidos alternos.
  2. Mientras  esto  ocurre,  la  mente  del  paciente  accede  al  recuerdo  y  el cerebro comienza a reorganizar la información.
  3. El objetivo es reducir la carga emocional del recuerdo y permitir que la persona pueda integrarlo sin que siga generando síntomas y malestar.

La Terapia EMDR no es una técnica milagrosa ni rápida para todos

Clara fernández – psicóloga del centro

¿Cuándo es adecuado usar EMDR?

EMDR suele ser apropiado cuando:

  • La persona puede regularse emocionalmente.
  • Se cuenta con un entorno relativamente estable y seguro.
  • La persona dispone de recursos internos y externos (autocuidado, apoyo social o familiar, habilidades de calma básica,etc.).

¿Cuándo NO es adecuado usar EMDR?

Procesar un trauma sin una base sólida puede conllevar un riesgo. En algunos casos, comenzar directamente con EMDR puede  retraumatizar, aumentar síntomas o llevar al abandono terapéutico.

No es adecuado llevar a cabo EMDR cuando:

  • La persona presenta mucha dificultad a la hora de regular emociones.
  • Se produce disociación frecuente o pérdida de conexión con el cuerpo.
  • Hay crisis de pánico, rabia intensa, temblores, parálisis o llanto que no puede controlar o regular.
  • Existe un entorno inseguro o contexto estresante sin apoyos (convivencia con agresores).
  • Hay consumo activo de sustancias que alteran la estabilidad emocional.
  • Existen  riesgos  graves  como   ideación  suicida  o  enfermedades  que aumentan la vulnerabilidad.

Si algunos de estos puntos están teniendo lugar, aunque trabajar con EMDR fuera una opción para el proceso terapéutico, se contemplaría que no es el momento adecuado y se trabajaría en dotar a la persona de recursos para poder aplicarlo a futuro o usar otro tipo de aproximación terapéutica.

Esto es así porque es de especial importancia no avanzar en el tratamiento hacia el EMDR hasta que la persona tenga suficiente seguridad interna y externa. La intervención directa sobre el trauma es efectiva sólo cuando el paciente puede tolerar la activación emocional y tiene herramientas de regulación.

¿En qué consiste el trabajo previo necesario antes de hacer EMDR?

Regulación emocional, estabilización y recursos internos

No es opcional: es la base del tratamiento. Puede ocupar varias sesiones, especialmente en pacientes con trauma complejo, pero solo cuando la persona puede regularse dentro y fuera de sesión es cuando se abre la puerta a poder trabajar con el recuerdo traumático.

¿Por qué? Porque cuando se trabajan recuerdos traumáticos necesitamos que la persona tenga estrategias para calmarse, que identifique emociones y sepa usar técnicas de autorregulación que le permitan sostener la activación y la sensación de que tiene control sobre lo que ocurre en terapia.

Reestructuración cognitiva previa

El trauma no solo deja recuerdos dolorosos: también genera creencias nucleares negativas sobre uno mismo, los demás y el mundo, como por ejemplo: “no valgo nada , “no estoy seguro en ningún sitio” , “es mi culpa” Estas creencias mantienen los síntomas, alimentan la vergüenza y limitan la recuperación.

El objetivo en terapia no es eliminar las creencias negativas de golpe, sino flexibilizarlas y abrir espacio a nuevas narrativas.

Trabajo con la evitación

La evitación es una respuesta adaptativa inicial, que sostiene la creencia de que si tratamos de no pensar en ello puede que no duela. Sin embargo, a largo plazo, mantiene  los  recuerdos  sin  procesar,  refuerza  la  idea  de  que  no se  pueden soportar esas emociones y aumenta síntomas de ansiedad y disociación.

La evitación es natural, pero si domina el proceso, impide que la terapia avance. Por eso parte del trabajo previo consiste en:

  • Entender por qué evitamos.
  • Exponernos de manera gradual.
  • Construir tolerancia emocional.

Mindfulness y grounding

El trauma genera hiperactivación, hipoactivación y disociación, dificultando el trabajo cognitivo. El Mindfulness y grounding son técnicas que permiten ayudar a que la persona no “se vaya” del presente durante el procesamiento. Son especialmente útiles en personas que se disocian o desconectan fácilmente.

En definitiva, usar EMDR puede abrir caminos hacia la recuperación, pero su eficacia depende de un abordaje profesional y personalizado, integrando otras herramientas y respetando siempre el momento y las necesidades de cada persona.

EMDR puede ser una técnica profundamente transformadora pero require una preparación y no reemplaza otras fases del proceso terapéutico. Es importante saber que es una herramienta más dentro del repertorio del psicólogo, no la solución universal.

El trauma necesita tiempo, seguridad y acompañamiento professional. Cuando estos elementos están presentes, el EMDR puede ayudar a liberar recuerdos bloqueados y   permitir  que   la persona  recupere  su  sensación  de   control, seguridad y libertad emocional.

Si  estás  considerando  esta  forma de  tratamiento, lo más  importante es asegurarte de que el proceso sea respetuoso, gradual y centrado en tu bienestar.

El camino puede ser desafiante, pero con la preparación adecuada, también puede ser profundamente reparador.

Artículo escrito por Clara Fernández – Psicóloga del centro